Os traigo la delicatessen por excelencia….¡Trufas de chocolate!

Creo que las trufas de chocolate pueden ser uno de los dulces que más me gustan. Si bien es cierto que requieren un rato de elaboración, el resultado es impresionante.

Además, podemos hacerla de múltiples formas, con fideos de chocolate, crocante, choco blanco, fideos de colores, etc. Hoy os traigo dos formas deliciosas de prepararlas pero os prometo que haré muchas más 😉

trufas_1

 

¿Qué ingredientes necesitamos para hacer estas trufas de chocolate?

Para unas 20 trufas necesitaremos:

  • 25 gr. de mantequilla sin sal.
  • 5 cucharadas de nata sin montar, directamente del cartón.
  • 225 gr. de chocolate, a mi me encanta el Milka con leche.
  • 1 cucharada de extracto de vainilla. También nos sirve el azúcar avainillado pero el extracto al ser líquido se disuelve mejor y es más potente.
  • 1 cucharada de ron. Suerte que este año he visitado la República Dominicana y me he traído un buen ron.
  • Para el acabado esta vez voy a usar crocante de almendras fideos de chocolate.

 

Elaboración paso a paso:

Las trufas parecen algo muy delicado y difícil pero básicamente es hace albóndigas de chocolate:

  1. Primero vamos a derretir la mantequilla, a fuego lento, en un cazo e incorporamos la nata. Removemos bien hasta crear una mezcla homogénea y añadimos el chocolate a trocitos para que se vaya fundiendo lentamente y no se nos queme el chocolate. Luego incorporamos la vainilla y el ron (puede ser optativo pero le da un toque acaramelado espectacular).
  2. Vertemos la mezcla en una bandeja y la dejamos enfriar a temperatura ambiente y más tarde cuando se enfríe un poco en la nevera.
  3.  Una vez que la mezcla está dura vamos cogiendo trozos pequeños y haciendo bolas con las manos. El siguiente paso es muy similar a “rebozar” algo, porque cogemos la bolita y la “rebozamos” en el crocante o en los fideos de chocolate.
  4. Para conservarlas bien las metemos en el congelador y cuando queramos comerlas las sacamos un par de minutos antes.

Cuidadín que en verano se nos pueden derretir fácilmente.
Ya sólo queda ponerse manos a la obra, os animo a que hagáis la prueba. ¡Son un vicio!

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